Historias de los padres

El orgullo de una madre

Una madre ve cómo su hijo forja su carrera en el Cuerpo de Marines.

Aun en la escuela secundaria, Derrick Anderson era centrado y disciplinado. Cuando se dirigió a su madre y le dijo que quería incorporarse al Cuerpo de Marines, estaba preparado.

“Hablaba en serio”, expuso Darlene Anderson, la madre de Derrick. “Sacó la documentación. Me mostró dónde se había inscrito en lo que se llama Programa de prórroga en el ingreso. Había investigado todo, estaba bastante seguro y ya había decidido que eso es lo que quería hacer.”

El orgullo de una madre

Varios integrantes de la familia de Darlene estaban en las Fuerzas Armadas, incluidos dos sobrinos en el Ejército y una hermana y un cuñado que se habían retirado del Ejército. Parte de los motivos por los que Derrick deseaba incorporarse al Cuerpo de Marines en especial era que ninguna otra persona de la familia había ingresado en esa rama del Servicio.

Con los antecedentes familiares, Darlene no estaba muy sorprendida con los planes de Derrick para el futuro, y sabía lo que le esperaba. También estaba impresionada por el modo en que el reclutador de Derrick le ayudó a prepararse para el Entrenamiento para reclutas, se mantuvo en contacto con ella y puso su máximo esfuerzo para responder a sus preguntas.

Aunque los métodos para mantenerse en contacto varían de un Servicio a otro, Darlene tuvo noticias de su hijo poco después de su llegada al Entrenamiento para reclutas. Y explicó: “Cuando llegan al campamento de entrenamiento por primera vez, se les permite hacer una llamada por teléfono, pero muy breve. Sólo pueden decir: ‘Hola, llegué, recibirás pronto una carta mía’.” Después de lo que pareció ser un mes muy largo, Darlene se sintió contentísima cuando finalmente recibió la primera carta completa de Derrick.

Sin embargo, nada podría haber cambiado el hecho de que Darlene seguía extrañando muchísimo a Derrick y su preocupación por él mientras estaba en el Entrenamiento para reclutas. Dijo: “Estuve un poco angustiada durante el período que pasó en el campamento de entrenamiento. Pasa mucho tiempo hasta que tienes algún contacto con ellos.” Admitió que apenas tuvo la dirección de Derrick, “le escribía tres cartas por día para que tuviera algo que leer en su tiempo de inactividad.”

El contacto limitado valió la pena cuando Darlene vio a Derrick en la graduación. Darlene sonrió por el simple hecho de pensar en lo que había logrado su hijo. Y manifestó: “Vi a mi niño convertirse en un hombre. Pude ver su aplomo.”

Luego de la graduación, Derrick prosiguió con el Entrenamiento de combate para Marines, y ahora está trabajando como paralegal en Camp Lejeune, Carolina del Norte. Derrick se movilizó dos veces a Irak, y Darlene reconoció que esos fueron momentos difíciles para ella, especialmente cada vez que miraba los noticieros, pero Derrick ayudó a Darlene a sentirse mejor. Repitió lo que Derrick le decía sobre su trabajo: “Es mi trabajo. Nos entrenan para esto. Sabemos lo que tenemos que hacer.”

Cuando Derrick se movilizó, Darlene pudo recurrir a su familia y también a sus pares: otras madres de militares. “Al principio, me había relacionado con un grupo de apoyo para madres de Marines”, explicó. “Fue excelente para mí. Estas madres me apoyaron mucho. Es diferente cuando hablas con alguien que realmente entiende porque ha pasado o está pasando por lo mismo.”

Darlene espera con ansias saber cuál es la próxima asignación de su hijo y confía en que el entrenamiento del Cuerpo de Marines que recibió Derrick le será de utilidad más allá de lo que elija hacer. Y aseguró: “Las Fuerzas Armadas realmente lo guiaron en su carrera profesional y en lo que le gustaría hacer en el futuro.”

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