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Perfil:
Jordan O'Hearn
Jefe de la división de inteligencia/comunicaciones

Cuerpo: Marina     |     Rango: Alistado

Nací y me crié en Fort Lauderdale, Florida. Fui un adolescente común y corriente. Nunca había sido mi intención incorporarme a las Fuerzas Armadas al principio porque, para ser sincero, pensaba que era un lugar para los que no podían ir a la universidad. Tenía calificaciones bastante buenas y mis padres decían que me pagarían los estudios. Pero, por ese entonces, estaba más interesado en las fiestas y sabía que si iba a la universidad probablemente despilfarraría el dinero de mis padres.

Hablé con el instructor del ROTC de mi colegio secundario y me dijo, “Bueno, básicamente lo que dice es que te falta disciplina. En las Fuerzas Armadas recibes una dosis constante de disciplina y enseñanzas de vida las 24 horas para que se supera. Debes probarlo durante cuatro años.”

Así fue que me alisté en la Marina, parecía que me caía como anillo al dedo.

Después de asistir al campamento de entrenamiento en el Depósito de Entrenamiento de Reclutas de Great Lakes en Illinois, fui a Pensacola, Florida, a la Escuela de clase “A”. La Escuela de clase “A” es el lugar adonde aprendes lo básico de tu oficio. Por eso estuve unos cuatro meses para aprender a ser técnico criptológico. Era el tercer alumno con mejores notas en mi clase así que pude elegir mi lugar de destino. Elegí Hawai y me presenté en junio de 1997. Una vez allí, trabajé en el apoyo de los canales de comunicación de inteligencia de toda la flota de superficie (destructores, portaaviones) configurando las redes y defendiendo nuestros principales recursos de los hackers.

Después de tres años, recibí órdenes para trabajar en el apoyo de los submarinos en Pearl Harbor. Estar en un submarino era un área de trabajo completamente diferente, así que tuve que hacer mucho entrenamiento práctico extra.

Después de Pearl Harbor, me asignaron como contramaestre principal de comunicaciones en el destructor USS Chung-Hoon. Después de alrededor de tres años en mi período de servicio en el USS Chung-Hoon, me seleccionaron cuidadosamente para ser uno de los primeros miembros de una unidad especial de la Marina que ayudaba a contrarrestar dispositivos explosivos improvisados en Bagdad. Era responsable de planificar las misiones que llevaría a cabo mi batallón de 170 miembros. Al principio me dio miedo y fue sin dudas un desafío, pero llevé adelante con éxito 46 misiones de combate y me gané una estrella de bronce, un logro para estar orgulloso.

Una vez de regreso, fui al Centro Naval de Pronóstico Marítimo, que se ocupa de todo el pronóstico del tiempo para la flota del Pacífico y del sudeste asiático. Trabajé allí durante aproximadamente un año y luego me ascendieron a primer contramaestre y volví a Hawai. Ese es el lugar en el que todavía estoy y me encargo de todas las comunicaciones para los submarinos de la flota del Pacífico.

En un día de trabajo normal me aseguro de que todos los canales de comunicación estén funcionando y de planificar el apoyo para los buques y los submarinos que van a una movilización. También me ocupo de los equipos de comunicación nuevos que se instalan. Tengo una división de 17 Marineros que me pasan informes cuando están de guardia y luego doy instrucciones a mi cadena de comandos.

Ahora me gusta ser el jefe. En ese puesto, uno es la primera línea de liderazgo para los Marineros que recién empiezan y mi máximo objetivo es convertirme en comandante supremo. En esa función, uno tiene un rol fundamental a la hora de formar a los Marineros de la actualidad, incluida la forma en que son entrenados. Uno es como una especie de docente y experto técnico, todo en uno. Ya llevo unos 13 años y medio en las Fuerzas Armadas, y si llego a ser jefe maestro pronto, probablemente termine estando más de 20 años.

Es sorprende la cantidad de oportunidades que te da el hecho de estar en las Fuerzas Armadas. Incluso antes de irnos, hay reclutadores civiles que se nos acercan. Como un jefe principal, dado que me ocupo de dirigir a personas, podría desempeñar cualquier puesto de gerente civil. Trabajé muchísimo en protección cibernética y el área de la seguridad de la información en el ámbito civil es enorme por estos días.

Pero en las Fuerzas Armadas puedo llevar a cabo misiones que los civiles nunca podrían realizar. Y todos los días son diferentes. Simplemente me encanta mi trabajo.

Jordan O'Hearn.
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