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Perfil:
Pedro Guimaraes
Técnico en sistemas de información

Cuerpo: Guardia Costera     |     Rango: Alistado

Muchos profesionales del campo del cumplimiento de la ley inician su carrera en las Fuerzas Armadas. Es menos frecuente que se aliste un policía civil pero, en el caso de Pedro Guimaraes, eso es exactamente lo que sucedió. Si bien a Pedro le gustaba mucho su trabajo como oficial de comunicaciones en la fuerza policial de Nueva Jersey, sintió el llamado a servir a la comunidad —y a su país— desde otro ámbito profesional.

“Las Fuerzas Armadas te dan todo lo que necesitas”, asevera. “Y lo único que se te pide a cambio es que defiendas a tu país y su gente. Es realmente un honor poder hacerlo.”

Pedro, que nació en Brasil y se mudó a los Estados unidos a los ocho años de edad, investigó un poco por Internet y habló con reclutadores de diversas cuerpos del Servicio. Sin embargo, fue su cuñado quien conversó con Pedro sobre su propia experiencia en la Guardia Costera y lo convenció de que podría ser una buena elección. En efecto, muchos aspectos de la misión de la Guardia Costera atraían a Pedro.

“Toda la misión de la Guardia Costera se basa en asistir a la gente. La capacitación y el entrenamiento en búsqueda y rescate es algo constante en [la] Guardia Costera… y descubrí que podría hacer más por mi país.”

Aunque ya tenía una licenciatura, que lo habilitaba para el puesto de oficial, Pedro optó por alistarse. El puntaje que obtuvo en el ASVAB (examen de aptitud vocacional para las Fuerzas Armadas, por sus siglas en inglés) le permitió postularse para cualquier empleo de su elección, y Pedro se inclinó por seguir su gusto por las computadoras en el campo de la tecnología de la información. Pero primero, de acuerdo con la política de la Guardia Costera, Pedro tuvo que pasar un tiempo sin ningún rango, es decir, sin ninguna designación profesional específica.

“Puedes trabajar como ingeniero, asistiendo en la reparación de motores y cosas del estilo, o puedes estar a cargo del mantenimiento de la embarcación… no tener un rango te da la oportunidad de observar todos los distintos rangos, lo que ayuda a decidir cuál es el adecuado para uno.”

Pedro aprendió mucho durante ese período y la experiencia le confirmó que la Guardia Costera era el lugar adonde deseaba estar. Luego se inscribió en la Escuela “A”, donde se capacitó para convertirse en técnico en sistemas de información. Con la combinación de clases teóricas y entrenamiento práctico, aprendió a mantener computadoras, teléfonos y otros sistemas de comunicaciones a bordo de un guardacostas. También descubrió cómo se diferencia la TI de la Guardia Costera de la TI del mundo civil.

“Cuando estamos en operaciones, ser parte de un guardacostas significa que formas parte de un equipo de control de daños, porque si sucediera algo, todas las personas a bordo del barco tendrán un trabajo. En mi taller estamos a cargo del armado de las bombas de succión que alimentarán al sistema contra incendios en caso de que se interrumpa la alimentación eléctrica… También hacemos guardias… Es la guardia de un especialista en operaciones. Estamos asignados a los radares, escuchamos las llamadas de radio mientras entramos y salimos del barco para supervisar la red clasificada.”

Aparte de estas responsabilidades extra, Pedro encontró otra gran diferencia con respecto al trabajo en un edificio de oficinas: recuentos regulares para comprobar que ningún integrante de la tripulación se haya caído fuera de borda. Esto es un recordatorio constante de que no es un trabajo común y corriente. El escaso espacio a bordo del guardacostas es otra diferencia. En las operaciones, Pedro se hizo de muchos buenos amigos, pero a veces hecha de menos la privacidad de su hogar. Cuando necesita espacio, pasa tiempo leyendo o trabajando en proyectos secundarios en su taller, y cuando se siente listo para socializar, siempre hay alguien con quien mirar una película o jugar a la PlayStation 3.

En general, a Pedro la experiencia en la Guardia Costera le resultó muy gratificante. Ha podido servir a su país y, al mismo tiempo, formarse en una carrera en la que podrá seguir trabajando si regresa a la vida civil. No obstante, falta mucho para eso porque Pedro tiene planeado servir durante 30 años completos, el tiempo máximo permitido. Y, de vez en cuando, se acuerda exactamente de por qué tuvo el impulso de hacerlo.

“Cuando uno viste el uniforme y está entre el público, a veces las personas se te acercan y te agradecen por tu servicio. Es una excelente lección de humildad, y es muy gratificante. Simplemente te hace sentir que estás… haciendo lo correcto.”

Pedro Guimaraes.
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