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Stories of Success After Service

Inspirada por su abuela, una exsoldado reanuda una línea de cuidado de la piel

Por Michael Keller

La abuela de Nicole Baldwin decidió que era la hora del té, así que puso una olla de agua a hervir en la casa familiar en Los Ángeles.

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La niña de tres años solo quería ayudar.

“Voy a demostrarle a la abuela que soy una chica grande”, recuerda haber pensado Baldwin, que ahora tiene 34 años.

Así que acercó un taburete a la cocina y se subió. Pero ella no sabía que no podía agarrar la olla con las manos desnudas. El dolor abrasador hizo que se cayera hacia atrás, y el agua hirviendo cubrió la cara, el cuello y el pecho de la niña.

Los médicos de la sala de emergencias trataron sus quemaduras de tercer grado y la enviaron a casa, donde la abuela preparó otra cosa: una receta familiar, pasada de madres a hijas, para curar a su nieta. Los ingredientes fueron saliendo de la alacena, y ella cuidadosamente mezcló un bálsamo curativo.

“Recuerdo que mi abuela llegaba a casa del trabajo y lo mezclaba a mano”, dice Baldwin. “Lo masajeaba sobre mi piel. Ese remedio anticuado curó mis cicatrices de las quemaduras”.

Baldwin dice que el accidente y el eficaz tratamiento de cuidado de la piel de su abuela acabarían definiendo su destino: El recuerdo de la infancia la inspiraría más tarde para convertirse en una empresaria del cuidado de la piel.

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Oiga a Baldwin explicar el origen del bálsamo sanador
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SERVICIO MILITAR

Bagdad, Irak

Aunque traumático, el incidente de la tetera no afectaría tan profundamente a Baldwin como la violencia de las pandillas que impregnaba la vida cotidiana en su barrio. A los 16 años había perdido a siete de sus amigos en tiroteos.

Baldwin buscó el cambio, un nuevo comienzo. Así que se trasladó a la casa de la familia en Houston para terminar la escuela secundaria.

Recuerda el día en que decidió incorporarse a las Fuerzas Armadas. Fue durante la clase de la mañana y su profesora llevó un televisor. Lo encendió y dijo: “Los Estados Unidos están siendo atacados.” Los estudiantes vieron horrorizados como se desarrollaba el 11-S.

Al día siguiente, reclutadores de todas las ramas de las Fuerzas Armadas llegaron a la escuela y Baldwin habló con ellos. Ella, que entonces tenía 17 años, se mostró curiosa e inició una conversación. En las semanas siguientes, se dirigió a la oficina de reclutamiento del Ejército y siguió hablando sobre la vida en las Fuerzas Armadas. Finalmente, se encontró en el centro de Houston realizando un examen llamado ASVAB (Examen de aptitud vocacional para las Fuerzas Armadas, por sus siglas en inglés), que les muestra a los posibles reclutas los trabajos militares más adecuados para ellos.

Mientras pensaba en alistarse, el 11-S se mantuvo en un primer plano de su mente.

“Al ver la agonía, el dolor y el llanto de la gente que había perdido a sus seres queridos en las torres gemelas, recordé a los amigos que tuve que enterrar. Me dije: ‘quiero servir. Quiero formar parte de esta misión’”.

La madre de Baldwin apoyó su decisión y le permitió alistarse temprano a través del programa Split Option del Ejército, que permite que los estudiantes de escuelas secundarias ingresen al entrenamiento de combate básico en el verano posterior al penúltimo año. Quienes se inscriben luego retoman la escuela para terminar el último año y graduarse.

Cuatro meses después de graduarse, Baldwin consiguió un trabajo como armera —la ocupación responsable de mantener y administrar las armas de una unidad— y fue a la guerra. Su primera movilización se produjo en 2003, cuando viajó a Bagdad, Irak.

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Siempre hay algo que hacer en el Ejército. A veces, Baldwin reparaba armas estropeadas como armera de la unidad o acompañando al personal al aeropuerto para hacerse cargo de sus rifles y armas cortas cuando tomaban vuelos de regreso a casa. Otras veces, ayudaba a construir escuelas o contribuía al empoderamiento de las mujeres en Irak como parte de su unidad de asuntos civiles.

En otra ocasión, en el centro educativo de la base, asistió a clases en línea para obtener una licenciatura en administración de empresas. Baldwin dijo que la asistencia para el pago de estudios del Ejército pagó cada curso orientado a su especialización. Realizó todos los cursos en línea, optando por estudiar entre movilizaciones y después de los “turnos” durante las mismas.

Más tarde, cuando Baldwin regresó a Afganistán, comenzó a mezclar diferentes formulaciones de hidratantes en vasos desechables y a jugar con la idea de crear una empresa en el poco tiempo libre que le dejaban su trabajo y sus estudios.

Para proteger su piel de las condiciones áridas y secas, ella misma empezó a usar las cremas hidratantes. Algunas de sus recetas establecieron un vínculo entre su infancia y sus circunstancias en aquel momento, al combinar las recetas de su abuela con ingredientes a base de plantas que encontró en la zona de guerra.

“Mimarme era una terapia,” recordó. “Mi piel se secó en el desierto y me salió acné. Ninguna de las cosas que pedí en línea me funcionaba.”

También ofreció la crema a sus compañeros de servicio. Su respuesta entusiasta la alentó. Baldwin decidió que era hora de lanzar una compañía de cuidado de la piel a la que llamó Biao Skincare, que significa hermoso por dentro y por fuera. Creó un sitio web y realizó sus primeras ventas en febrero de 2012.

En cuatro meses, comenta, había vendido $75,000 en productos. Empezó a pensar en la vida después de las Fuerzas Armadas. Era hora de empezar un nuevo capítulo.

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VIDA CIVIL

Después de servir a su país durante 13 años y lograr el rango de sargento, Baldwin dejó el servicio activo en 2012.

Para financiar Biao, aceptó un trabajo en la empresa de ingeniería en Houston, mientras continuaba vendiendo sus productos en línea. Mantuvo el trabajo durante un año y medio.

“Me encantaba mi trabajo, pero Biao era como un hijo para mí,” dice.

Dejó la empresa, volvió a estudiar para convertirse en una esteticista licenciada y se dedicó “en cuerpo y alma” a Biao.

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Aunque Baldwin vive en Brooklyn, desarrolla y prueba mezclas para el cuidado de la piel en un laboratorio en Vineyard, Utah, donde estaba previsto que la producción comenzara más adelante este año. Crédito: Natalie Cass / Forbes

Pero nada es seguro en los negocios. Mientras que Biao prosperaba cada vez más, en 2016 se vio afectada por problemas de fabricación. Baldwin había estado trabajando con especialistas químicos para desarrollar formulaciones orgánicas. Pero los conservantes naturales que usaron en esos primeros años no funcionaron bien. Los productos se estropeaban poco después de la producción.

Luego su idea de negocio fue rechazada en un episodio del “reality show” Shark Tank. Tomó la difícil decisión de interrumpir las ventas y reestructurarla. La compañía cerró sus operaciones durante cuatro años.

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PREPARADA PARA EL ÉXITO

El valor, la determinación y la autodisciplina que Baldwin aprendió en el Ejército resultarían fundamentales a la hora de prepararse para relanzar la marca.

Las incubadoras de empresas vieron que tenía futuro. Baldwin asistió a un programa de certificación de Stanford Ignite y luego se trasladó al otro lado del país a la ciudad de Nueva York para poder asistir a Veterans Future Lab, una incubadora de empresas dirigida por la Facultad de Ingeniería Tandon de New York University.

Los científicos finalmente descubrieron mejores conservantes naturales y Baldwin buscó inversiones para una empresa Biao rediseñada, que la transformarían en una empresa de tecnología y servicio de suscripción para el cuidado de la piel.

Un grupo de siete inversores pensó que su visión tenía potencial y aportó $150.000. Un banco de Houston ofreció otros $750,000.

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Oiga a Baldwin reflexionar sobre su trayectoria empresarial
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Frascos vacíos que pronto podrían contener productos de Biao Skincare.

Espera ganar $750,000 en ingresos este año. El año próximo espera ganar $2 millones en ventas, con un crecimiento anual de un 15 por ciento en años posteriores. En última instancia quiere que una entidad más grande adquiera su marca.

Baldwin agradece al Ejército por formarla y prepararla para superar  los obstáculos.

Debo dar las gracias a cada uno de mis superiores en el Ejército. Sé que ellos vieron algo en mí que yo aún no había visto en mí misma.

Disclaimer

Este artículo fue creado bajo contrato entre el estudio de contenido de Forbes y la oficina de Publicidad Conjunta, Investigación de Mercado y Estudios del Departamento de Defensa. Originalmente apareció en Forbes bajo el título “Military Made”. Esta colaboración no constituye ni implica que el Departamento de Defensa respalde, recomiende o favorezca a Forbes o a cualquier empresa mencionada en estos artículos, incluidos sus servicios, productos, clientes o socios.

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